¿Qué es el envero?

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El ciclo de la vid está lleno de la magia propia de la naturaleza.

Un ciclo que comienza en la brotación, con los primeros indicios de la primavera, aparecen nuevos brotes en el viñedo. Tras esos primeros brotes, con el avance de los meses y el calor, empiezan a formarse las primeras hojas de la vid en el momento que conocemos como “la foliación”, este proceso es en el que comenzarán a formarse las hojas tan necesarias para la planta. Después llega la floración, quizás otro de los momentos más mágicos junto con el envero. Las primeras flores se forman en el viñedo de lo que en el futuro serán los racimos de la vid. Este momento es clave porque además nos permitirá pronosticar de manera aproximada cuándo se realizará la vendimia.

Y tras otro par de meses y tras la fecundación de las plantas, vemos como esas pequeñas flores se transforman poco a poco en racimos, diminutos y verdes al inicio debido al efecto de la clorofila, y por fin, ya cuando el calor comienza y damos la bienvenida al verano, el envero.

El envero, para entendernos rápido, es el momento en el que las uvas cambian su color verde al color púrpura o rojo para las variedades tintas, y amarillo o pajizo para las variedades blancas.

En los primeros meses tras la floración y la aparición de los pequeños granos de uva, vemos como estos aparecen de un color verde cuya claridad depende de la variedad y la época. 

Esto se debe a la coloración que aporta la clorofila, debido al trabajo de los “cloroplastos”, unos órganos celulares encargados de realizar la fotosíntesis de la planta a partir de la energía que captan de la luz solar.

Conforme engordan las bayas, suben los niveles de agua y azúcar, se reduce la acidez y la piel de los granos pasa de ser dura a hacerse más fina y cambiar de color. Las uvas van perdiendo esa coloración verde para pasar a adquirir esos tonos rojizos o purpúreos en el caso de las variedades tintas, y el amarillo o el dorado para las variedades blancas.

Es un proceso posterior a la fotosíntesis de la planta, donde el crecimiento del grano se detiene y pierde esos cloroplastos de los que hablábamos para comenzar a ver una acumulación de los polifenoles propios de la uva madura, que son los verdaderos responsables del cambio de color de los granos.

Es un momento fundamental en el desarrollo biológico del fruto de la vid. Un momento en el que nos dice que tenemos que estar ya preparados para la vendimia, que puede llegar al cabo de entre 30 y 45 días tras detectar los cambios de tonalidad en los granos. El mejor momento sin duda también para pasear entre los viñedos, que irán cambiando su color y añadiendo a su piel la imprescindible “pruina”, de la que ya hablaremos en otro artículo si este os ha gustado, hasta el momento de la vendimia.

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[…] ciclo vegetativo de la planta, desde la poda hasta la vendimia, es el envero, del que hablamos en este post hace unas pocas semanas, el que da inicio a los cambios importantes en el interior de la uva y nos […]

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